Un despido puede ser de considerado procedente, es decir, que la empresa ha justificado adecuadamente las causas y ha cumplido con los requisitos. Cuando no se han podido justificar las razones del despido, este se considerará improcedente y un juez podrá obligar a la empresa a indemnizar al empleado o a readmitirlo. Un despido también se puede considerar nulo cuando se han violado los derechos fundamentales de los trabajadores (discriminación, libertad sindical, igualdad, etc.). También existen despidos disciplinarios u objetivos.
Todos ellos tienen unos requisitos específicos y distinta indemnización. Para conocer en detalle cuál es su situación y cómo se debe proceder, nuestros abogados le ofrecerán sus servicios, sea cual sea el tipo del despido, ya sea para reclamar la readmisión o una indemnización.